El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde

el_extrano_caso_del_dr_jekyll_y_mr_hyde3Creíamos que la participación del Bilbao Basket en la Copa iba a ser de un solo día pero los hombres de negro consiguieron realizar el milagro, contra pronóstico, en su partido de Cuartos ante el Barcelona. Esa proeza les daba el billete a Semifinales, donde esperaba el Gran Canaria, otro equipo clasificado también por sorpresa al derrotar al actual líder de la Liga, el Valencia. Todo el mundo pensaba que la Semifinal lógica tenía que ser BarcelonaValencia pero los supuestos comparsas se reivindicaron enviando a los favoritos a casa. Y entonces, las cabezas pensantes del ente público televisivo nacional decidían que los nuevos y sorprendentes semifinalistas no tenían calidad suficiente como para ocupar una importante franja horaria del sábado, en su prestigioso primer canal, y los degradaban pasando la emisión de su eliminatoria a Teledeporte. Una vez más, la enésima, se maltrataba al baloncesto en la televisión de todos.

Incluso daba la sensación de que los árbitros tampoco estaban por la labor de salirse del guión. En el último suspiro del partido inaugural convertían en antideportiva una falta personal de Tautvydas Slezas sobre Tomic, con el marcador señalando 71-73 para los bilbaínos, que ponía la eliminatoria prácticamente en manos del equipo catalán. Menos mal que el pívot croata del Barcelona no tenía su mejor día y sólo aprovechaba uno de los dos tiros. En el ataque posterior, a falta de tres con dos segundos, un atento y listo Alex Mumbrú cortaba el pase de Doellman sobre Oleson. Fin de la historia. El Barcelona a hacer las maletas y el Bilbao Basket a cenar y descansar, la pelea continuaba. Al día siguiente, unos a casa y otros a seguir soñando, esta vez con una meta mayor y no alcanzada hasta entonces. La Final empezaba a tomar cuerpo en la mente de los esforzados hombres de negro y toda su afición.

Semifinal contra el Gran Canaria. De este duelo saldría un finalista nuevo, ya que ninguno de los dos había llegado tan lejos en anteriores ediciones. Y eran los bilbaínos quienes primero se postulaban para protagonizar la hazaña a base de buena defensa y acierto de cara al aro rival. Los doce puntos de diferencia al descanso se estiraban hasta los diecinueve en los seis minutos siguientes de juego, dando la sensación de que iban a ser suficientes para pintar de color negro ese ansiado billete para la Final. Todo era demasiado bonito, demasiado fácil… como para no acabar de creérselo. Y llegó el cambio de cara. Lo que hasta entonces había sido una segura y férrea defensa, se convertía en tímida y torpe oposición. El aro rival, que hasta entonces había sido una piscina, se convertía en un dedal. Sólo dieciséis puntos en los últimos catorce minutos -todos en el último cuarto- y, lo que es peor, cuarenta y cinco puntos encajados en ese mismo tiempo.

BarcelonaBBEl GranCa ganaba el parcial de esos catorce desastrosos minutos por 29 puntos, algo que cuesta creer, que parece imposible. Demasiado tiempo los titulares en el banquillo cuando el equipo vencía holgadamente. Demasiado tiempo el equipo sin liderazgo en cancha. Demasiadas facilidades que daban vida al rival, metiéndole de nuevo en el partido. Fallo táctico ante un entrenador que se las sabe todas. Aito vio debilidad, olió sangre, y fue a degüello dando la manija de la nave a un Oliver pletórico. Fin de otra historia. El sueño y la ilusión saltaban por los aires hechos añicos y ahora eran los hombres de negro quienes hacían las maletas para volver a casa. Con orgullo pero con decepción, con esa sensación de amargura que da el hecho de haber acariciado la gesta, de haberla tenido en la mano y dejarla escapar entre los dedos.

No entiendo la reacción de la afición en redes sociales. Me parece muy conformista. Que no se me entienda mal, hay que agradecer al equipo el esfuerzo, el trabajo y la ilusión que nos han transmitido, por supuesto. Con un presupuesto humilde y una plantilla muy justa, el Bilbao Basket ha doblegado a un rival muy superior como el Barcelona y ha plantado cara al Gran Canaria. Dos equipos que tienen bastante más presupuesto -sobre todo los catalanes- plantillas más largas, más físicas y con más recursos. Pero, ya que has llegado hasta el famoso minuto 26 con la ilusión desbocada, que tienes el partido casi en el bolsillo si sabes administrar la ventaja con cabeza, ya que has acariciado el sueño, que lo has hecho casi tuyo… si has llegado hasta ahí, no puedes parar, no puedes dejarlo escapar.

Si se hubiera caído en el primer partido, contra el Barcelona, yo les habría aplaudido y les habría dado las gracias. Ahora también, pero me quedo con la sensación de que se podía haber conseguido más, de que se ha dejado escapar algo que ya se tenía. Sé que el equipo estaba fundido, demasiado esfuerzo en partido y medio, pero en esos momentos es cuando hay que sacar fuerzas de flaqueza. Solemos conformarnos diciendo “bastante se ha hecho con el equipo que tenemos”. ¡No! El deporte es un reto continuo, es superación. La gloria del deporte está en vencer obstáculos, en superar límites y nuestro equipo lo ha hecho en bastantes ocasiones. Pero esta vez se nos ha cerrado la puerta cuando ya teníamos más de medio cuerpo dentro. Una pena.

GranCaBBEl extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde es una novela escrita por el autor escocés Robert Louis Stevenson, uno de los mejores escritores de novela de aventuras, y publicada en 1886. La obra, una mezcla de misterio y terror, muestra la dualidad del espíritu humano, las diferentes identidades que puede adoptar una misma persona. El hombre y la bestia, el bien y el mal, las dos caras de una misma moneda. Fue un éxito inmediato y uno de los libros más vendidos de su autor. Incluso la muerte de Stevenson, ocho años después de publicar la obra, tiene similitud con ella. Ese mismo día le dijo a su mujer que su cara había cambiado de aspecto y pocas horas después fallecía de una hemorragia cerebral.

La novela ha sido llevada al cine, a la televisión y al teatro en numerosas ocasiones. Aunque la que está considerada como autentica versión clásica de la obra es la que dirigió Rouben Mamoulian en 1931, con una gran interpretación de Fredric March que le valió el Oscar, yo me quedo con la que firmó Victor Fleming en 1941 con Spencer Tracy y las bellas Ingrid Bergman y Lana Turner, que obtuvo tres nominaciones al Oscar. Incluso se han hecho versiones cómicas, como la protagonizada por Jerry Lewis en 1963, series de televisión y un musical en Broadway. El mundo de la música también ha hecho mención a la obra con temas de The Who, Rory Gallagher, ABBA, Judas Priest, Men at Work entre otros. Y Joaquín Sabina, que menciona a la famosa pareja en su canción En pie de guerra.

Ver al Bilbao Basket esta temporada es como ir a un parque de atracciones. Los cambios de cara del equipo, incluso en un mismo partido, nos transportan a una montaña rusa de emociones. Es como el tren de la bruja, ilusión e inquietud, alegría y miedo. Como montar en la noria, ahora estás arriba dominando el mundo y un segundo después estás abajo a ras de tierra, pequeño casi insignificante. Pletórico por momentos y al rato decaído, conformista. Es como presenciar el extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde en una cancha de baloncesto. Doble personalidad, el mismo equipo y sus diferentes versiones, sus dos caras. Pero demasiadas veces.

Los hombres de negro cerraban el sábado su participación en la Copa’16 mostrando dos caras muy diferentes. Lástima que la mala, la que menos tiempo duró, sólo catorce minutos en dos partidos, fuera la que acabó imponiéndose, devolviendo a equipo y afición a la cruda realidad. Ahora queda la Liga y un reto, mostrar la mejor cara para meterse en el Playoff.

Fotos: Bilbao Basket y CB Gran Canaria.

@ricarpinedo

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4 comentarios

  1. […] Origen: El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde […]

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    1. Hola Marieta. Muchas gracias por compartir el artículo en tu blog.

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  2. Buen símil el de esta novela. Siempre clavas el título querido Ricardo.
    Yo estoy francamente satisfecho con el papel que han hecho. Si bien es cierto que han estado más cerca que nunca de llegar a una final y te queda el disgustillo de lo que podía haber sido y no fue. Pero es que el devenir nos hizo olvidar el equipo que tenemos y el año de continuos esfuerzos que llevamos. Yo aplaudí las decisiones de Sito. Pidió tiempos muertos para cortar la reacción y reservó a los titulares para el tramo final. No salió bien pero salvo a algún jugador no creo que se les pida criticar que no hayan echado el resto cuando lo tenían tan cerca. 19 puntos a falta de 14 minutos. El mismo Granca perdía en la final de doce a falta de menos de dos minutos y le metió el miedo al Madrid. Es parte de la magia de este deporte.

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    1. Hola Txuspeedy y gracias por tus palabras. 19 puntos a falta de 14 minutos es una ventaja que, bien administrada, es suficiente para ganar un partido. También es una ventaja remontable. Pero lo que no es normal es que te remonten y te acaben ganando de 10 puntos. Es decir, te acaban ganando ese parcial por 29 después de meterte 45 puntos. ¡En 14 minutos! Es prácticamente imposible.

      Puedo entender el cansancio y algunos factores más pero Sito Alonso se equivocó en su planteamiento de esos minutos finales. Mucho tiempo con suplentes en pista y los jugadores que no supieron vencer la presión de ver acercarse al rival. No es cuestión de buscar culpables, yo no lo hago, es cuestión de analizar lo que ha pasado e intentar poner soluciones para que no vuelva a suceder. Y lo malo es que ya ha sucedido varias veces esta temporada.

      Un saludo,

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