Quiero ser como tü

Seguro que éste era el primer pensamiento que les venía a la cabeza a todos los bases que se han enfrentado a él a lo largo de su carrera, nada más acabar sus partidos y sufrirle en el parqué. Y acto seguido se iban a casa a ver una vez más este video de la película El libro de la selva que la factoría de Walt Disney estrenara en 1967, con el Rey Louie, Mowgli y Baloo interpretando la famosa canción. Nacido en Vic, donde empezó a jugar, y fichado desde las categorías inferiores por el Joventut, en cuyas forjas empezó a moldear su talento y su carácter ganador, debutó en ACB en 1998, quince días después de cumplir 18 años. A partir de ese día, no ha dejado de regalarnos a todos los amantes de este deporte su magia y su privilegiada visión de juego.

Desde aquel día de abril de 1998, cuando Alfred Julbe le hizo debutar con una consigna muy clara, “Raül, sal ahí y diviértete. Solo eso, diviértete“, hasta mayo de 2016, cuando recibió un homenaje sentido, sincero y emocionante de toda la grada de Miribilla y de sus compañeros, todos rendidos a sus pies, han pasado 18 años de baloncesto creativo, de diversión y de dar clinics cada vez que ha saltado a una cancha.

Considerado por muchos el base con más talento del baloncesto nacional, empezó muy pronto a escribir su leyenda. Justamente un mes después de debutar en ACB, al ganar el Torneo de Mannheim, el Mundial Oficioso U18, y proclamarse poco después Campeón de Europa Junior. Al año siguiente, el verano de 1999, se presentaba en Lisboa liderando a los juniors de oro, una generación de baloncestistas excepcional y talentosa, para proclamarse Campeón del Mundo Junior al vencer a la poderosa USA. Y ya no pararía.

Joventut, Real Madrid (2 veces), Utah Jazz, Akasvayu Girona, Khimki BC y Bilbao Basket, son los clubes que han tenido el honor y el placer de contar con sus servicios. Fue el tercer español en llegar a la NBA, detrás de Fernando Martín y Pau Gasol, ¡casi nadie! Algo verían los Jazz de Jerry Sloan en aquel chaval de 21 años cuando le eligieron en el Draft de 2001 y pensaron en él como sustituto del gran John Stockton, un base con un conocimiento y un dominio del baloncesto excepcional (con permiso de Magic Johnson). Un jugador que tenia un ordenador acoplado a su cerebro, como el gran Andrés Montes reconocería al bautizarle como Ordenadores Stockton, bip, bip, bip, la informática a su servicio.

No pudo desplegar toda su magia en la NBA. Llegó tras sufrir una grave lesión en su rodilla derecha en noviembre de 2001, que se reprodujo preparando el Mundial de Indianapolis’02 y allí sufrió una nueva lesión, esta vez en su rodilla izquierda, en febrero de 2005. Lesiones graves y recuperaciones duras y largas pero volvió a la ACB y aprendió a adaptar su juego a las secuelas producidas en sus debilitadas rodillas. Había perdido explosividad, velocidad, pero su forma de ver y entender el juego, su creatividad, seguían siendo las mismas. Ahí es donde seguía sacando verdadera ventaja a sus rivales.

Esas rodillas acabaron lastrando una carrera que podía haber sido meteórica. No me cabe ninguna duda de que, de haberle respetado las lesiones, habría tenido un palmarés mucho más amplio en cuanto a reconocimientos y títulos, tanto a nivel personal, como de club y selección.

Se ha retirado un genio del baloncesto, un jugador con una visión de juego, un control del tempo de partido y una capacidad creativa excepcionales. Especialista también en finales apretados y canastas ganadoras. Raül López nunca fue un jugador muy físico pero tampoco lo necesitó. Lo contrarrestaba con su talento y su magia, con su capacidad para entender el juego o para inventarse pases imposibles y conectar con sus compañeros, o con su tiro casi letal en situaciones apuradas.

Lo escribí hace un año y medio y lo repito ahora, Raül López ha sido nuestro superhéroe particular, nuestro Spider-Man (permitidme esta licencia, siempre fui fan del personaje del Universo Marvel con instinto arácnido), pero más cerebral que un deductivo Hercule Poirot, más imaginativo que un desbocado Roger “Verbal” Kint, con más recursos en sus bolsillos que un hábil Inspector Gadget y que no dudaba en ponerse el disfraz de Frodo Bolsón si había que salvar la Tierra Media.

De ser un actor de teatro, habría sido el mismísimo Sir Laurence Olivier, pura exquisitez y talento escénico, sublime representando la obra shakesperiana.

De ser un actor de cine, habría sido el John Wayne de John Ford, subiendo al Olimpo de los dioses del celuloide con Centauros del desierto, La diligencia, El hombre tranquilo o El hombre que mató a Liberty Valance.

También habría sido el Humphrey Bogart de John Huston en las inolvidables El halcón maltes, El tesoro de Sierra Madre, Cayo Largo o La reina de África.

El James Stewart de Anthony Mann sin quienes no existirían Winchester 73, Horizontes lejanos o El hombre de Laramie.

El Jack Lemmon de Billy Wilder gracias a los cuales podemos disfrutar con El apartamento, Con faldas y a lo loco o Primera plana.

El Marlon Brando de Elia Kazan a quienes tenemos que agradecer Un tranvía llamado deseo o La Ley del silencio.

El Cary Grant de Sir Alfred Hitchcock creadores de Con la muerte en los Talones o Encadenados.

El Robert De Niro de Martin Scorsese dejándonos para la posteridad Taxi driver, Toro salvaje, Uno de los nuestros, El cabo del miedo o Casino.

El Russell Crowe de Ridley Scott haciendo Gladiator o American gangster.

El Tom Hanks de Steven Spielberg firmando Salvar al soldado Ryan, Atrápame si puedes o El puente de los espías.

Sólo por nombrar unos pocos. Sin estos creadores no habrían existido estas obras del séptimo arte. Los directores y sus actores fetiche para el cine, lo mismo que Raül López para el baloncesto, genios, auténticos talentos creativos.

Raül sería lo que Beatles, Rolling Stones, Queen, Pink Floyd, Led Zeppelín, en Europa, Bruce Springsteen, Creedence Clearwater Revival, Byrds, Beach Boys o Doors, en EEUU, entre otros, han significado para la música rock. Liderazgo, carisma y rebeldía.

O lo que Louis Armstrong, John Coltrane, Miles Davis, Charlie Parker, Billie Holiday o Ella Fitzgerald, sólo por citar unos pocos, han sido para el jazz. Pasión, corazón y entrega.

RaülDespedida

Eligió Bilbao para jugar sus últimos años de carrera profesional, para retirase junto a sus amigos Alex Mumbrú y Axel Hervelle. Es algo que siempre valoró mucho, jugar con amigos y divertirse con ellos sobre el parqué. La afición siempre le agradeció que nos eligiera como destino para darnos las últimas pinceladas de su magia innata, de su talento creativo. Han sido cinco años en los que hemos tenido el placer y el privilegio de disfrutar con él y de él, de su juego, de su compromiso y su identificación con el club. Cinco años en los que se ha ganado el respeto y el cariño de toda la marea negra.

Éste ha sido un año triste para el baloncesto, y para mí en particular, ya que se han retirado cuatro jugadores excelentes. Cuatro formas diferentes de entender el juego y de transmitir sus emociones. Kobe Bryant, Raül López, Dimitris Diamantidis y Tim Duncan han contribuido a engrandecer este deporte. Seguro que los cuatro hicieron suya la consigna que Alfred Julbe le dio al joven Raül López y la pusieron en práctica, haciendo de su deporte un modo de vida mientras disfrutaban jugando. El baloncesto no será lo mismo sin ellos, ha perdido humanidad, espectáculo, magia y creatividad.

Gracias por todo Raül y mucha suerte en tus nuevos proyectos. Si están vinculados al Bilbao Basket, ¡mucho mejor!

@ricarpinedo

Anuncios

2 comentarios

  1. Si señor, Raúl se merecía un artículo como éste, trufado de talento, diversión, superación, genialidad, compañerismo y creatividad. Ha sido una suerte tenerle estos años y yo desde luego he saboreado cada gesto suyo desde el primer día que llegó y no veas lo que he disfrutado. Como creo que lo ha hecho él desde que se quitó la presión de decir que acababa este año. El homenaje me pareció merecidisimo, de muy buen gusto y lleno de cariño. Ha sido un jugador único la verdad.
    Y hablando de talento, has estado acertadisimo con el título del artículo y ese juego con la “u”

    Me gusta

    1. Gracias. Pues sí ha sido un placer tenerle en Bilbao y todo un privilegio verle en vivo estos últimos años. Y es de agradecer su implicación y compromiso con el club en todo momento. Un saludo.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: